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Pareja más longeva del Hogar Canevaro celebra bodas de diamante con renovación de votos

18-Dec-2025

Carlos Enrique del Busto Ezeta (87) y Lucrecia Vásquez Maqueira (88), la pareja más longeva del Hogar Canevaro, celebraron sus bodas de diamante con una renovación de votos matrimoniales en la capilla de este centro gerontogeriátrico, administrado por la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana (SBLM).

La ceremonia religiosa fue oficiada por un padre del Hogar Canevaro y estuvo acompañada de cánticos, en un ambiente de recogimiento y solemnidad. Durante el acto, ambos reafirmaron su compromiso de amor y fidelidad, repitiendo sus promesas y ofreciendo nuevamente sus anillos como símbolo de la alianza que los une desde hace seis décadas.

“Hoy renuevo ante Dios mi promesa de amarte y respetarte, Lucrecia, en la alegría y en la dificultad, confiando siempre en Su gracia. Nuestro amor será duradero hasta el final de nuestras vidas”, expresó don Carlos, visiblemente conmovido.

El acto contó con la presencia de la directora del Hogar Canevaro, Mónica Alva, así como de benefactores y trabajadores del centro asistencial.

Al finalizar la renovación de votos, la pareja compartió una torta matrimonial junto a los asistentes. Asimismo, algunos residentes del Hogar Canevaro ofrecieron cánticos en homenaje a los esposos, mientras benefactores, trabajadores y residentes celebraron su renovada unión.

Amor para siempre

Carlos y Lucrecia residen en el Hogar Canevaro desde hace trece años y, desde hace siete, renuevan anualmente sus votos matrimoniales en este espacio que brinda atención integral y acompañamiento a adultos mayores.

La historia de la pareja se remonta a su adolescencia, cuando don Carlos, a los 14 años, conoció a Lucrecia, entonces su vecina en el distrito de San Luis. Poco después de iniciar su relación, una grave lesión sufrida durante un partido de fútbol derivó en la amputación de su pierna izquierda, poniendo a prueba su vínculo.

“Ese accidente cambió mi vida para bien. Pensé que perdería a mi enamorada, pero fue todo lo contrario. Cuando me internaron, ella llegó a visitarme y allí renació mi ilusión”, recuerda.

Pese a las dificultades, don Carlos desarrolló una activa vida profesional y de servicio público. Trabajó en la Municipalidad de San Luis, inicialmente en el área de Deportes, y posteriormente fue elegido concejal y alcalde del distrito en la década de 1970. Más adelante, se desempeñó como secretario en el Congreso de la República.

Doña Lucrecia, por su parte, trabajó en su juventud en el área administrativa de la Policía Nacional del Perú y realizó estudios de mecanografía y taquigrafía.

Consultados sobre el secreto de su unión, ambos coinciden en que se sustenta en el equilibrio, la confianza mutua y el conocimiento profundo del ser amado.

La pareja contrajo matrimonio en 1965 y residió durante años en la Unidad Vecinal Cruz de Yerbateros. Aunque no tuvieron hijos, han fortalecido su unión a lo largo del tiempo, consolidando una historia de compañía, respeto y perseverancia.

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